
Este martes las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la restitución de identidad de la nieta 139, hija de Noemí Beatriz Macedo y Daniel Alfredo Inama y hermana de Ramón Inama, integrante de H.I.J.O.S de La Plata. Sus padres fueron secuestrados el 2 de noviembre de 1977 en el barrio de Recoleta, aunque se presume que ella podría haber sido secuestrada ese día en un operativo en La Plata.
Noemí Macedo estaba embarazada de seis o siete meses y junto con Daniel Inama fueron vistos por sobrevivientes en el centro clandestino «Club Atlético», perteneciente a la Policía Federal Argentina, y que funcionó en San Juan y Paseo Colón. Daniel y Noemí militaban en el Partido Comunista Marxista Leninista, al igual que otros secuestrados el mismo día: Teresa Galeano, Jorge Giorgieff, Beatriz Longhi y Oscar Ríos. Todos permanecen desaparecidos.
El propio Ramón participó de la conferencia de prensa donde se realizó el anuncio, y allí sostuvo que «nosotros en La Plata buscamos a esta hermana, muchísimo. Y pensamos que habíamos agotado todas las instancias y que era un caso cerrado. Y sin embargo las Abuelas nos demuestran 139 veces que nunca es la última esperanza».
Además sostuvo que esto se trata de un acto de justicia, una reparación, una certeza, nunca más va a ser incertidumbre y que en este día «alguien más puede decir quién es porque lo sabe, porque es la verdad, porque Daniel y Noemí la desearon, la quisieron y es justo por ellos que hoy sea un día mejor». Hace 5 años le escribía una carta a su hermana, luego de haber participado de una función de Teatro x la Identidad y haberse desvelado. La misma fue leída en el cierre de su discurso.
«Hoy sabemos un poco más quiénes somos, no solo ella sino todas y todos, porque a veces la realidad nos pasa por encima como últimamente nos viene pasando y otras nos regala un abrazo, una certeza, una alegría de que el mundo y este país es un lugar posible de encuentro» concluyó Ramón.
CARTA ABIERTA Y DESVELADA A UNA HERMANA, UN HERMANO
Por Ramón Inama+
11/09/2019
Puedo decirte quien soy
y escribirlo con los ojos cerrados,
sin temor a equivocarme.
Puedo contarte también de tu hermana,
a la que a veces le dicen Lorena,
pero se llama Paula.
Sin embargo no puedo decirte,
o más bien no me animo
a contarte sobre tu padre, tu mamá
y de ambos su destino.
Te abrazaría en silencio, supongo
para evitar decirlo.
Tus abuelas se fueron sin conocerte,
una primero que la otra
aunque las dos en una misma negra noche.
Sabés? De más chico me preguntaba a mí mismo
más seguido por vos.
Me daba miedo tal vez,
haberte cruzado la mirada
o quizás haber intercambiado una palabra,
sin saber uno del otro.
Pasar de largo y seguir,
cada uno un camino distinto.
Tenés el pelo largo?
La piel oscura como yo?
Tenés hijos?
Ya no somos pibes, eso es seguro
estamos grandes, definidos (¿?)
Pero me pregunto algunas noches como ésta,
en las que la duda le gana al sueño
y me pongo a pensarte…
Si tenés nombre (que no es el tuyo),
si estás seguro, cada día
de quién sos.
Y si tenés dudas,
si de vez en cuando aflora un principio de incertidumbre
lo único que me sale decirte y decirme
es que sigamos buscando
Hasta encontrarte
Hasta encontrarnos.
