H.I.J.O.S es una agrupación que reúne a hijas e hijos de desaparecidxs y asesinadxs durante la dictadura militar (1976-1983) y el período inmediato anterior a ella.
Al encontrarnos por primera vez y miramos a los ojos supimos que teníamos una historia en común. Empezamos a ver en las otras y los otros el reflejo de nuestras propias vidas, el horror vivido y la alegría de encontrarnos. Entendimos que no fuimos las y los únicos y descubrimos que teníamos infinidad de preguntas sin respuestas. Así comenzamos a juntarnos desde esa historia para construir un espacio de lucha, denuncia, reivindicaciones, memoria y justicia. Fuimos elaborando nuestros objetivos a partir de esos ejes haciendo un análisis histórico de la desaparición y asesinato nuestras madres y padres.
Denunciamos tanto las causas políticas y económicas del genocidio como a sus autores y cómplices, y la continuidad en el modelo económico actual al que nos oponemos participando de las luchas populares. Reclamamos el juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado. Luchamos por la condena social cuando la impunidad era la respuesta del Estado con las Leyes del Punto Final y Obediencia Debida y el Indulto.
«Si no hay justicia, hay escrache» decíamos y denunciábamos a los represores en sus casas y en sus lugares de trabajo para que las vecinas, vecinos, sus familias y el entorno conociera la verdadera historia. Que se supiera que se trataba de genocidas que secuestraron, torturaron y asesinaron a 30.000 personas en los más de 814 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio y otros lugares de reclusión ilegal.
En 2004 asistimos a la entrega por parte del presidente de la Nación Néstor Kirchner del predio de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, ESMA, a los organismos de Derechos Humanos. Fue entonces cuando dijo:…»como Presidente de la Nación Argentina vengo a pedir perdón de parte del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia por tantas atrocidades».
El 21 de agosto de 2003, el Senado nacional sancionó la ley 25.779 que declaró «insanablemente nulas» las leyes 23.492 y 23.521, que impedían juzgar a los responsables de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar en Argentina. El 20 de junio de 2006 comenzaba el primer juicio oral realizado en el país luego de las declaraciones de inconstitucionalidad y nulidad de las leyes de impunidad, se juzgaba al ex director de Investigaciones de la Policía bonaerense Miguel Osvaldo Etchecolatz.
El 18 de septiembre de 2006, el día en que alegarían las querellas del juicio, Jorge Julio López, sobreviviente y testigo clave del juicio, no asiste a la audiencia. Pasan las horas y se confirma su segunda desaparición. Al día de hoy se desconoce qué pasó con él y seguimos reclamando saber ¿Dónde está Julio López?
El juicio culminó con una sentencia a prisión perpetua para el asesino Etchecolatz por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio. A ese juicio siguieron otros, en nuestra ciudad y en todo el país, en los cuales nos tocó testimoniar, contar la reconstrucción propia o que nuestras familias, amigas, amigos, compañeras y compañeros de nuestras madres y padres hicieron de las circunstancias de las desapariciones y nos transmitieron. Dar testimonio en sede judicial para que se haga efectivo el juicio y castigo.
Las y los H.I.J.O.S. desde abril de 1995, en que nos conformamos como Red Nacional con regionales de todo el país, incluimos en nuestros puntos básicos la reivindicación de la lucha de las y los 30.000. Nuestras madres y nuestros padres eran militantes políticos, sociales, sindicales. Integraban organizaciones y luchaban por la justicia social, por la igualdad, por un país para todas y todos. Cada vez que decimos «30.000 compañeras y compañeros desaparecidos presentes, ahora y siempre», el proyecto del que eran parte vive y nos convoca a seguir transformado el presente y construir el futuro que soñaron.
